Tempus fugit


Tempus fugitEs una expresión que se utiliza para expresar que el tiempo pasa rápidamente y hay que aprovecharlo.  Viene de un verso de las Georgicas del poeta Virgilio (70 aC.-19 aC.).  Puede ir acompañada de otra expresión antigua “Carpe diem” (aprovecha el momento) del poeta romano Horacio, que podría equivaler a frases en castellano como «no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy» o «vive cada momento de tu vida como si fuese el último».  La expresión “Tempus fugit” suele aparecer en las esferas de los relojes.

Para ilustrar este pensamiento, grabé la torre de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Peñacerrada, incluyendo su reloj, que muestra el paso del tiempo de forma acelerada, en formato Timelapse.  En el vídeo se observa el transcurso de dos horas, de las 9:30 a las 11:30, como nos muestran las manecillas de su reloj y el paso de las nubes en tan sólo treinta segundos.

En esta ocasión, la canción “El tiempo vuela” de Los Pekenikes, aparecida en un single del año 1969 y que era una versión de la canción: “Time is Tight”, sirve para ilustrar este paso del tiempo.  Usada bajo “Licencia de YouTube estándar”.

VÍDEO

¡¡Que vienen los Rolling!!


11 de junio de 1976

Cartel gira europea 1976

Cartel gira europea 1976

Ayer se cumplieron 40 años (¡¡cuarenta años!!), de mi asistencia como espectador al primer concierto que los Rolling Stones, sus Satánicas Majestades, dieron en España en la plaza de toros Monumental de Barcelona.  Unos días antes, cuando Mick Yagger fue preguntado en una entrevista sobre porqué no habían venido antes de gira por España contestó que “… para mí, África empieza en los Pirineos”, frase atribuida a Alejandro Dumas y que fue utilizada despectivamente durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX para referirse al subdesarrollo del país, provocando airadas protestas en la prensa nacional.

 

Con estos augurios tan negros, Gay Mercader & Company tuvo la osadía de organizar este concierto en un país que acababa de salir de una dictadura de 40 años y se encontraba inmerso en una incierta transición hacia la democracia.  (Consultar la página web: Rolling Stones en España )

Los preámbulos

Por mi parte, en aquellas fechas tenía 20 años y estaba a punto de cumplir los 21 y, por tanto, ser “llamado a filas”, hecho que tuvo lugar un mes más tarde, el 7 de julio (en una fecha tan Sanferminera.. jejeje).  Unos años antes, a partir de 1972, comenzó mi afición y relación con la música que no he abandonado hasta la fecha, cuando unos amigos me propusieron participar en unas grabaciones de temas rockeros, en plan amateur.  Yo no tenía estudios musicales y, por lo tanto, era incapaz de tocar ningún instrumento pero me convencieron para participar tocando una especie de órgano que funcionaba soplando por un tubo (“melódica”) y también haciendo la percusión.

Al año siguiente, en el mes de marzo de 1973, el cura del pueblo, Don Carmelo, organizó una semana musical en la parroquia con la participación de distintos músicos y estilos, siendo nosotros los encargados de representar la música rock en un histórico concierto en la parroquia de San Severino abarrotada de público, sirviendo el presbiterio como escenario.  El grupo estaba formado por Javi “Milton”, cantante, Luis Mari Torre, a la batería, como guitarras estaban Julio Lanuza, Iñaki Ulíbarri y Toni Gómez, al bajo Agus, siendo yo, Pikizu, el encargado de la percusión.   El cura Don Carmelo se opuso que que Javi Galicia fuera el cantante por desavenencias entre ellos, según me dijeron.  El formato de la actuación era muy curioso, nosotros interpretábamos un tema musical y luego, el cura hacía un sermón refiriéndose a la letra de la canción, tras lo cual, interpretábamos otro tema.  Hubo protestas de algunos sectores católicos sobre la utilización de la iglesia como escenario de un concierto rock, pero la cosa no trascendió más allá de unas declaraciones puntuales.

Dos años más tarde, en el mes de marzo de 1975, se organizó una mañana musical en el cine Cadagua de Balmaseda con la participación de varios estilos musicales, desde danzas vascas, cantautores, hasta música rock.  A nosotros nos correspondió cerrar el evento con una actuación de más de una hora de duración en la que fuimos interpretando canciones de Santana, Miguel Ríos, Deep Purple, Slade, Rolling Stones, David Bowie, etc., la música que nos gustaba.  Nuestra actuación comenzó pasada la 1 del mediodía y, al ser una jornada cultural con estilos musicales tan variados, los que habían acudido a presenciar las danzas se fueron marchando.  En esta ocasión el grupo estaba formado por Javi Galicia a la voz solista y el bajo, Luis Arechavala a la batería, Iñaki Ulíbarri y Toni Gómez a las guitarras, Agus al bajo, Txipu a los coros y yo continué con la percusión y coros.  En esta ocasión y en plan jocoso nos llamamos Orquesta Fernández y el equipo de sonido nos lo prestó Jose Maguna.

El grupo hizo algunas actuaciones más en las que yo, por motivos laborales no pude participar, disolviéndose finalmente después de media docena de conciertos tras la muerte del cantante, Javi Galicia.

El viaje

A comienzos del mes de junio de 1976 yo me encontraba sin trabajo dejando pasar los días, hasta incorporarme al servicio militar, en el Bar Central de Balmaseda, junto a mi buen amigo Juan Luis Barrutia.  Llegó hasta nuestros oídos que los Rolling Stones, actuaban en Barcelona y, entre bromas, dijimos que estaría bien ir a verlos, ¡¡que vienen los Rolling!!.  Dicho y hecho, contactamos con otro amigo, Manolo Cantano, que se había comprado un flamante R5, al que convencimos para que viniera con nosotros y nos llevara al concierto.

Salimos de Balmaseda los tres amigos el 10 de junio camino de Barcelona.  En Bilbao recogimos a un autoestopista asturiano que se dirigía también a Barcelona, precisamente a ver el concierto de los Rolling Stones.  El viaje transcurrió sin incidencias hasta que al llegar a Fraga, sobre la 1 de la madrugada, paramos a tomar algo en una cafetería que estaba abierta.  Al salir nos abordaron unos hombres identificándose como Guardias Civiles que nos pidieron la documentación.  No había ningún problema, no éramos malhechores (más allá de nuestra afición a la música rock… jejeje), pero nos quedamos asombrados cuando, al cabo de un buen rato, nos dijeron que el dueño del vehículo estaba reclamado por la justicia.  Era imposible, los tres residíamos y éramos de Balmaseda (de toda la vida) y sabíamos que ninguno había tenido problemas con la justicia.

Tras un rato intentando convencer a los Guardias Civiles de que era imposible que Manolo estuviera reclamado ya que tenía domicilio fijo en Balmaseda y si hubiera estado reclamado ya lo hubieran detenido con anterioridad, a Juan Luis se le ocurrió que la solución más lógica era llamar a su amigo y cliente, el brigada De Lucas, para aclarar la situación.  Ante este nuevo giro de la situación, los Guardias Civiles dijeron que se trataba de un error y que el que estaba reclamado era otra persona con el mismo nombre, dejándonos continuar el viaje a Barcelona.  Al llegar a la ciudad Condal, dormimos en el coche hasta la mañana siguiente.

El concierto

Durante el día, deambulamos por una ciudad que no conocíamos ninguno de los cuatro, hasta que por la tarde nos fuimos acercando a las inmediaciones de la plaza de toros Monumental, donde nos encontramos con otros balmasedanos que también habían acudido a ver el memorable concierto, entre ellos Javi Galicia y Arturo Barrutia, hermano de Juan Luis.  Aunque ahora, al leer la crónica del concierto en internet (para documentarme), veo que hubo un gran despliegue policial, como dijo Gay Mercader: “«Al principio de ‘Honky Tonk Woman’, empezaron a verse botes de humo en las gradas del fondo, vacías porque no se habían vendido esas entradas. Los tiraban los grises que estaban patrullando fuera, debieron pensar que no llevábamos suficientes efectos especiales».”, yo no fui consciente de esos hechos, ni antes ni durante el concierto.  Tampoco resultó ser un éxito de taquilla porque se quedaron 7.000 entradas sin vender, con una asistencia de 11.000 personas, pagando cada una 900 pesetas de la época.  El concierto comenzó a las 9:00 horas de la noche y, tras las actuaciones de Meters (un grupo funk de Nueva Orleans (Uno de los invitados, el cantante Mick Jagger, impresionado por su actuación, los invita a actuar como teloneros de The Rolling Stones en su gira por los EE.UU y por Europa. -Wikipedia-) y Robin Trower, que acababa de publicar su album “Long Misty Days”, pasada la medianoche, sobre las 12:30 horas comenzó el concierto de los esperados The Rolling Stones.

Nosotros estábamos en la arena del ruedo y recuerdo que Mick Yagger se “mosqueó” mucho porque durante la actuación permanecíamos sentados en el suelo.  No teníamos costumbre de acudir a conciertos rock y tampoco sabíamos cómo actuar.  Era la España que acababa de salir de una dictadura, caracterizada por un férreo sistema policial y nadie se atrevía a dar el primer paso.  Todo se arregló cuando todo el público que nos encontrábamos en la arena del ruedo nos pusimos de pie y comenzamos a saltar y bailar a los sones de “sus Satánicas Majestades” hasta el final del concierto, que terminó pasadas las dos de la madrugada.

Durante el concierto yo me hice amigo de dos chicas de Barcelona que estaban a nuestro lado y nos acompañaron después por la ciudad hasta que se fueron a su casa.  Ya de madrugada, sobre las cuatro o las cinco, buscamos un lugar tranquilo para dormir un rato hasta que se hiciera de día.  Estábamos los tres durmiendo en el coche, al asturiano lo perdimos durante el concierto y no lo volvimos a ver, cuando se nos acercó un coche de la Policía Municipal pidiéndonos la documentación.  En esta ocasión no ocurrió nada extraño y nos dejaron tranquilos con la advertencia de que no se podía dormir en el coche.  Como ya era de día, decidimos que lo mejor era iniciar el viaje de vuelta.

Llegamos a Balmaseda sin más anécdotas que contar quedándonos con el recuerdo de haber asistido a un concierto memorable, algo que hemos recordado durante todos estos años.  Aún conservo la entrada a ese y otros conciertos a los que asistí después, casi todos en el velódromo de Anoeta de San Sebastián y otros en distintos emplazamientos de Bilbao.

Colores de primavera


Macrofotografía

Con la llegada de la primavera, el mes de marzo en el hemisferio norte, comienza a brotar la vida de las plantas y, con ello, se produce una explosión de colores.

Esta es una colección de fotografías “macro” que he realizado durante esta primavera de 2016 en mis paseos por el campo.  Espero que os gusten.