Memoria Histórica Balmaseda (1940-1950)


Libro publicado a finales del año 2018

Presento aquí el nuevo libro que he escrito junto a mi amigo Javier Barrio Marro. Corresponde a la segunda parte del que publicamos hace dos años, en noviembre de 2018 titulado Memoria Histórica Balmaseda Memoria Historikoa 1925-1940, que abarcaba el periodo de la preguerra y la guerra civil.

En esta ocasión hemos contado con la colaboración de 39 vecinos de la villa, 20 balmasedanos y 19 balmasedanas, que nos han relatado sus vivencias de la década tratada en las entrevistas que le hemos realizado con el fin de documentar la historia reciente de la villa. Nuestro agradecimiento a todos ellos y también invitar a otros vecinos para que participen en estas entrevistas para conseguir el mayor número de declaraciones con las que poder hacer un relato lo más ajustado a la realidad. Si alguien desea participar puede ponerse en contacto conmigo en el correo pikizu1@hotmail.com o en el teléfono 630 23 61 67.

Memoria Histórica Balmaseda Memoria Historikoa 1940-1950

Este libro, que consta de 250 páginas, consta de dos partes.

Nuevo libro de los autores Javier Barrio Marro y J. T. Sáez “Pikizu

En la primera se tratan los temas relacionados con el comienzo de la represión e ideologización de la población tras la victoria en la guerra civil del bando franquista, el peso de la iglesia en la educación y la vida cotidiana era enorme y los balmasedanos tenían que adoptar numerosas estrategias para paliar el hambre reinante. Así surgió el estraperlo, consistente en traficar con los productos de primera necesidad que estaban intervenidos por las autoridades, mediante la introducción en la villa de la harina, legumbres y otros alimentos que no estaban disponibles libremente en los comercios, ya que existían las cartillas de racionamiento.

También se trata de los medios que pusieron las autoridades municipales para combatir el hambre en la población, quizás de forma interesada, para adoctrinar y dominar a los solicitantes que eran del bando perdedor. Estas medidas fueron la instauración del Auxilio Social, donde se daba de comer a los necesitados, aunque en alguna ocasión se negó el acceso a los considerados rojos y el Padrón de la Beneficencia, al que tenían que solicitar su admisión los vecinos que estuvieran en situación de extrema necesidad a la espera que su solicitud fuese admitida, cosa que no ocurría en todas las ocasiones.

La segunda parte, más social, trata sobre la vida cotidiana el ocio y las actuaciones municipales en infraestructuras a lo largo de la década. Hemos centrado la investigación en los aspectos diarios de los balmasedanos, con especial atención a la vida en los domicilios, las comidas y el trabajo de la mujer en el hogar pero también el trabajo que desarrollaron en las grandes fábrica locales, Boinas La Encartada y Plomos, Estaños y Aluminios Laminados, SA (PEALSA), así como en los talleres de muebles dedicadas a barnizar. Con respecto a los hombres, tratamos sobre su trabajo en las fábricas y el pluriempleo, puesto que al finalizar la jornada laboral unos iban a “meter horas” a los talleres de muebles y otros a trabajar las “roturas” que habían solicitado al Ayuntamiento.

En un aspecto más lúdico tratamos sobre los deportes y diversiones de los jóvenes, las fiestas de la villa con especial atención a la romería de San Roque y las fiestas de verano que comenzaron a adquirir un gran auge incrementado en la década de los 50. En otro apartado tratamos sobre los problemas que tuvo el Ayuntamiento con la Banda de Música de la localidad y el baile dominical en la plaza de San Severino.

Finalmente, se aborda los problemas del Ayuntamiento para paliar un problema que era común en toda la nación, la vivienda, que era muy escasa y se vio agravado por la llegada de numerosas familias procedentes de Castilla León, que llegaban en el tren de La Robla. También cobra importancia el suministro de agua corriente a las viviendas, dado que eran muy pocas las que contaban con este bien esencial en esta década, o la mejora de la iluminación pública que era muy deficiente. También se abordó la restauración de la ermita de San Roque que había quedado destruida durante la contienda, hecho que se verificó el 11 de septiembre de 1949 con la subida de la imagen del santo desde la parroquia hasta la ermita.

Esta fue sin duda una sociedad que tuvo que soportar los rigores de una Dictadura, las penurias del hambre y las necesidades, sin embargo, la mayoría de los entrevistados afirman que fueron felices.